Ponerte nervioso antes de hablar delante de varias personas es normal. También lo es sentir cierta incomodidad cuando llegas a un lugar donde no conoces a nadie o cuando tienes que mantener una conversación con alguien que acabas de conocer.
La ansiedad social va bastante más allá de eso.
Puede hacer que una comida con compañeros de trabajo se convierta en una preocupación desde varios días antes. Que ensayes mentalmente lo que vas a decir cuando tengas que llamar por teléfono. O que rechaces determinados planes porque sabes que habrá gente desconocida y solo imaginar la situación ya te genera ansiedad.
Cuando hablamos de ansiedad social y sus síntomas, además, no debemos fijarnos únicamente en lo que ocurre mientras estás con otras personas. Lo que piensas antes del encuentro y cómo analizas posteriormente lo que has hecho también puede formar parte del problema.
Qué es la ansiedad social
La ansiedad social se caracteriza por un miedo intenso ante determinadas situaciones en las que puedes sentirte observado, evaluado o juzgado por otras personas.
No significa necesariamente que seas una persona tímida.
Puedes relacionarte con normalidad con familiares y amigos y, sin embargo, pasarlo realmente mal cuando tienes que intervenir en una reunión, conocer gente, comer delante de otras personas o expresar una opinión ante un grupo.
El temor suele estar relacionado con la posibilidad de hacer algo que consideras embarazoso. Que los demás noten que estás nervioso, quedarte sin palabras, decir algo que consideres absurdo o causar una mala impresión pueden convertirse en preocupaciones recurrentes.
Ansiedad social: síntomas físicos frecuentes
El cuerpo puede reaccionar con bastante intensidad ante una situación social que percibes como amenazante.
Algunos de los síntomas habituales son las palpitaciones, sudoración, temblores, tensión muscular, molestias digestivas, sensación de calor o dificultad para respirar con normalidad.
También es frecuente ponerse rojo.
Precisamente el miedo a que los demás detecten estos síntomas puede aumentarlos. Si estás hablando con alguien y piensas «se está dando cuenta de que estoy nervioso», probablemente empieces a prestar todavía más atención a tus sensaciones. Cuanto más las vigilas, más presentes parecen estar.
Cuando la ansiedad empieza a ocupar demasiado espacio en tu vida, la psicoterapia individual para adultos en Aluche puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y qué mecanismos están manteniendo esa respuesta.
Los síntomas también aparecen en tus pensamientos
La parte menos visible de la ansiedad social puede ser igual de incómoda que sus manifestaciones físicas.
Antes de una situación determinada pueden aparecer pensamientos como:
«Seguro que no sé qué decir».
«Voy a hacer el ridículo».
«Van a pensar que soy raro».
«Se me va a notar muchísimo que estoy nervioso».
A veces empiezas a anticipar una conversación con horas o incluso días de antelación. Repasas posibles respuestas, imaginas situaciones negativas e intentas tener preparado qué dirás en cada momento.
El problema es que una conversación normal es imprevisible. Intentar controlar previamente cada detalle puede aumentar todavía más la tensión.
Evitar situaciones sociales proporciona alivio, pero tiene un precio
Si una fiesta te genera ansiedad y decides quedarte en casa, probablemente notes alivio inmediatamente.
Ya no tienes que enfrentarte a aquello que te preocupaba.
Ese alivio hace que la evitación resulte tentadora la próxima vez. Poco a poco puedes empezar a rechazar más situaciones: reuniones, presentaciones, comidas, citas o actividades donde sabes que tendrás que relacionarte.
En algunos casos no se evita completamente la situación, pero aparecen pequeñas estrategias de protección. Mirar constantemente el móvil, hablar muy poco, permanecer cerca de alguien conocido o preparar mentalmente cada frase pueden servir para sentir cierta seguridad.
El problema aparece cuando acabas creyendo que has superado la situación gracias a esas estrategias y no porque realmente fueras capaz de afrontarla.
En nuestro centro de psicólogos en Aluche trabajamos estos patrones de manera individualizada, teniendo en cuenta tanto los síntomas como la historia y las circunstancias de cada persona.
Timidez y ansiedad social no son exactamente lo mismo
Ser tímido no implica tener un problema psicológico.
Puedes preferir grupos pequeños, necesitar tiempo para coger confianza o sentir cierta vergüenza en algunas situaciones y llevar una vida perfectamente satisfactoria.
La diferencia empieza a ser importante cuando el miedo condiciona decisiones que realmente te gustaría tomar.
Quizá quieres conocer gente, pero siempre encuentras una excusa para no acudir a los planes. Te gustaría participar más en el trabajo, pero permaneces callado aunque tengas algo que aportar. O evitas iniciar relaciones porque la posibilidad de sentirte rechazado resulta demasiado difícil de afrontar.
Ahí merece la pena prestar atención a lo que está ocurriendo.
Cómo se trabaja la ansiedad social en terapia
El tratamiento empieza entendiendo tu caso.
Necesitamos conocer qué situaciones generan ansiedad, qué pensamientos aparecen, qué sensaciones físicas experimentas y qué haces para intentar protegerte.
A partir de ahí podemos trabajar sobre esos mecanismos mediante diferentes enfoques psicológicos. Algunas personas necesitan aprender a relacionarse de otra manera con sus pensamientos. En otros casos hay que reducir progresivamente las conductas de evitación o trabajar experiencias anteriores que influyen en cómo se viven actualmente las relaciones sociales.
También pueden utilizarse herramientas relacionadas con la atención y la regulación emocional, como las que abordamos en nuestro programa de mindfulness para la reducción de ansiedad y estrés, siempre que resulten adecuadas para la persona.
No utilizamos automáticamente la misma terapia para todo el mundo.
La experiencia del psicólogo también importa
La ansiedad social puede parecer sencilla desde fuera: «tienes miedo a relacionarte y tienes que enfrentarte a ello».
En consulta suele haber bastantes más matices.
Por eso en Psicólogos Lara Cetina no asignamos simplemente el primer profesional que tenga un hueco disponible. Realizamos previamente una entrevista telefónica gratuita para conocer brevemente el caso y valorar qué miembro del equipo puede encajar mejor.
Nuestros psicólogos cuentan con experiencia clínica previa y formación específica. No trabajamos con alumnos en prácticas ni ofrecemos sesiones terapéuticas gratuitas como reclamo. La primera sesión con el psicólogo tiene un coste porque desde ese encuentro ya comienza el trabajo clínico.
Si quieres explicarnos tu situación antes de tomar una decisión, puedes hacerlo desde nuestro formulario de contacto.
En nuestro centro en Aluche será un verdadero placer ayudarte y acompañarte en este proceso.